{"id":5743,"date":"2026-03-06T14:41:01","date_gmt":"2026-03-06T12:41:01","guid":{"rendered":"https:\/\/ramse.es\/wordpress\/?p=5743"},"modified":"2026-03-06T14:45:45","modified_gmt":"2026-03-06T12:45:45","slug":"buzon-academico-ejemplaridad-academica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ramse.es\/wordpress\/buzon-academico-ejemplaridad-academica\/","title":{"rendered":"Buz\u00f3n Acad\u00e9mico: Ejemplaridad acad\u00e9mica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Autor: Jos\u00e9 Antonio Dur\u00e1n Quintana<\/strong>, Real Academia de Medicina y Cirug\u00eda de Sevilla<\/p>\n<p>Para el DRAE la <em>ejemplaridad<\/em> expresa la cualidad de ejemplar, es decir, dar buen ejemplo y, como tal, digno de ser propuesto como modelo. Es cualidad que pueden presentar personas o instituciones, aunque en estas solo en apariencia. Bien mirado no existen instituciones ejemplares, a lo sumo personas que se comportan ejemplarmente dentro de una instituci\u00f3n. La cualidad de la ejemplaridad no suele mostrarse aislada. Con frecuencia se acompa\u00f1a de otras, como el sosiego, la moderaci\u00f3n, la templanza, la serenidad, etc.<\/p>\n<p>Cuando se rastrea la huella bibliogr\u00e1fica de la ejemplaridad los resultados son magros, con las naturales excepciones. Ah\u00ed est\u00e1 para corroborarlo la enciclop\u00e9dica \u00abTetralog\u00eda de la ejemplaridad\u00bb (Gom\u00e1, 2003-2013). Algunos escritos m\u00e1s, y m\u00e1s a\u00f1ejos, cabe encontrar, aunque la cosecha no pase de raqu\u00edtica. En todo caso, sea cual sea la zambullida bibliogr\u00e1fica que se efect\u00fae acerca de la ejemplaridad, toparse con S\u00f3crates es inevitable. Su actitud ante la muerte, sabiendo que su condena era injusta, le ha convertido en paradigma universal de ejemplaridad.<\/p>\n<p>Ciertas precisiones son obligadas antes de profundizar en el asunto. La ejemplaridad <strong>es<\/strong> una resultante no buscada, por tanto, <strong>no es<\/strong> una meta programada previamente. Ello supone que el hombre ejemplar no se propone serlo, aunque acabe si\u00e9ndolo. Este hombre, por una pulsi\u00f3n inexplicable nacida en su yo m\u00e1s profundo, se entrega con ardor y constancia a una actividad (no importa cual). Esta entrega le hace alcanzar la m\u00e1xima perfecci\u00f3n en aquella. Perfecci\u00f3n que es captada por las personas del entorno del hombre ejemplar. La consecuencia no prevista es despertar en ellas la admiraci\u00f3n. En resumen, se puede sostener que la ejemplaridad brota como un brote de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Alguna aclaraci\u00f3n m\u00e1s es conveniente: Admirar no es imitar. Quien imita es consciente de estar fingiendo ser otra persona. Ello significa que no se establece ning\u00fan v\u00ednculo sentimental o emocional entre el imitador y el imitado. Se podr\u00eda sostener que su relaci\u00f3n es epid\u00e9rmica, superficial, sin profundizaci\u00f3n alguna. Por el contrario, quien admira busca -sin dejar de ser \u00e9l mismo- alcanzar la ejemplaridad que refulge en la persona que considera ejemplar. De otra forma, quien admira se entusiasma con aquella.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed el papel protag\u00f3nico de la ejemplaridad, es decir, de la persona ejemplar. Mas su manifestaci\u00f3n necesita un ingrediente hasta ahora apenas entrevisto. Se trata de quienes se encuentran en el entorno de la persona ejemplarizante. En apariencia desempe\u00f1an una funci\u00f3n pasiva, un simple <strong>estar ah\u00ed <\/strong>a modo de testigos. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Adem\u00e1s de receptividad hacia el comportamiento de quien consideran ejemplar deben presentar <em>docilidad<\/em> hacia el mismo. Ello significa ser capaces de absorberlo, de hacerlo suyo.<\/p>\n<p>Parece que hablar de docilidad minusvalora su significado. Como si despertase ecos empobrecedores. Incluso orienta a pensar en el sometimiento a la persona ejemplarizante. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Docilidad es poseer la cualidad de d\u00f3cil, es decir, que recibe f\u00e1cilmente la ense\u00f1anza &#8211; la que sea. De la interacci\u00f3n entre la ejemplaridad y la docilidad surge un <em>binomio funcional<\/em>, que fue se\u00f1alado en 1921 por Ortega en su \u00abEspa\u00f1a invertebrada\u00bb. La repercusi\u00f3n del mismo sobrepasa, hasta decir basta, el espacio que ocupar\u00eda en el presente escrito.<\/p>\n<p>Llegados a este punto resulta obligado mirar por el retrovisor para ocuparse del segundo componente del t\u00edtulo, o sea, de lo acad\u00e9mico. El prop\u00f3sito no es otro que retar a los miembros de las Academias, especialmente a los de Medicina y Cirug\u00eda de Sevilla, a que sean un espejo de ejemplaridad. \u00bfY eso como se logra si antes se ha explicado con minuciosidad que la ejemplaridad no es programable, ni cabe buscarla? La clave radica en no confundir, lo que ocurre con frecuencia, la ejemplaridad con otras cualidades que la acompa\u00f1an y que pueden y deben cultivarse.<\/p>\n<p>Hay, pues, que replantear la cuesti\u00f3n. \u00bfSe puede ser ejemplarizante sin desear serlo? Naturalmente. Basta con no hacer nada en esa direcci\u00f3n. Con la excepci\u00f3n de entregarse, con pasi\u00f3n y sin desmayo, a la actividad que cada uno haya elegido como proyecto de vida.<\/p>\n<p>Sevilla, diciembre de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Jos\u00e9 Antonio Dur\u00e1n Quintana, Real Academia de Medicina y Cirug\u00eda de Sevilla Para el DRAE la ejemplaridad expresa la cualidad de ejemplar, es decir, dar buen ejemplo y, como tal, digno de ser propuesto como modelo. Es cualidad que pueden presentar personas o instituciones, aunque en estas solo en apariencia. Bien mirado no existen instituciones ejemplares, a lo sumo personas que se comportan ejemplarmente dentro de una instituci\u00f3n. La cualidad de la ejemplaridad no suele mostrarse aislada. 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